
Piedra de Luna nace del deseo de capturar la luz más pura: aquella que no deslumbra, sino que acaricia.
Elaborada con cera de soja natural, su forma esférica evoca la luna en su quietud, suspendida sobre un paisaje en calma. Cada relieve reproduce trazos inspirados en elementos orgánicos ramas, hojas, texturas minerales, como si la naturaleza misma hubiera dejado en ella su huella discreta.
Al encenderla, la llama despierta un resplandor suave que se expande con lentitud, creando una atmósfera envolvente. La luz se filtra a través de la cera con un matiz perlado, recordando el brillo tenue que proyecta la luna sobre el agua durante las noches claras.
Dos esferas juntas, dialogando en silencio, como dos astros que se buscan en un mismo cielo interior.
En su esencia, estas velas son un homenaje a la calma, a la belleza contenida y a la conexión entre materia y luz. Un objeto sencillo y eterno, pensado para acompañar los instantes en los que el tiempo parece detenerse.










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