
El Fundidor de Idun es una pieza creada en colaboración con un artesano local, moldeada en barro blanco y terminada con óxido de cobre que aporta matices naturales e irrepetibles.
Su diseño de dos piezas permite que el calor se reparta de forma suave, liberando las esencias poco a poco, como si el aroma respirara con calma.
Cada fundidor es único, con pequeños matices en la textura y el color que reflejan el paso de las manos por la arcilla. Es una pieza que trasciende su función: un objeto que guarda el alma de la materia y la convierte en luz y fragancia.
Colocado en un rincón tranquilo, el Fundidor de Idun acompaña el ritual diario de encender una vela o una esencia, devolviendo al espacio una sensación de equilibrio natural y quietud.








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